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Anoche fue grandioso, después de la comida, nos dirigimos a la habitación del yate e hicimos un trío con el champán, la cama estaba llena de pétalos y era obvio que tuvimos sexo, del bueno, como siempre.
Ya era de día y Blake seguía dormido en la cama, yo salgo de la cama y recogí el traje de baño en suelo para colocármelo.
—¿Por qué el lado de mi esposa está vacío? —se queja soñoliento.
—Bebé, tenemos un vuelo que tomar, ¿Recuerdas?
—Cinco minutos más bebé —me pide sosteniendo mis cad