—¿Ah no? —lo reta Carter.
—No, yo no te he hecho nada y si te levantaste con el pie izquierdo, ve a amargar la vida a otro, porque yo amanecí feliz por dormir junto a mi esposa.
—Me imagino para rezas para que esos días nunca se acaben —dice con sarcasmo.
—Por supuesto, mi vida no es nada sin Kath, ni tendría ánimos de levantarme de la cama.
Carter le aplaude y se ríe.
—No digas esas cosas Blake, ambos sabemos que si el día de mañana Kath y tú se dejan, tendrías razones para seguir levantá