53 No se puede comprar

Chester, cuyo estómago siempre estaba hambriento, fue el primero en correr hacia la mesa, seguido por Donald y Evan, que se peleaban por las sillas.

Windy aprovechó esa oportunidad para levantarse lentamente del suelo. La cabeza le daba vueltas al incorporarse y tuvo que agarrarse a la pared para mantener el equilibrio.

Algo no iba bien con su cuerpo. No era solo el cansancio de siempre. Había un calor que empezaba a extenderse desde su pecho a todo el cuerpo, y sus articulaciones se sentían co
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