Después de que todos los sirvientes salieron y solo quedaron Windy y Davin en el comedor, Windy tomó comida con los palillos. Arroz y carne, en buena cantidad. Y se lo metió en la boca.
Luego se acercó a Davin. Le sostuvo el rostro con ambas manos, con suavidad. Y lo besó, pasándole la comida de su boca a la de él.
Davin, sorprendido al principio, lo aceptó. Empezó a masticar y a tragar lo que Windy le pasaba. Y, curiosamente, el hombre que rechazaba la comida con los palillos ahora la aceptaba