Windy, al escuchar la pregunta, supo que debía responder rápido. Si tardaba, el doctor sospecharía. Así que contestó de inmediato:
—Sí, Davin me pidió que lo llamara.
El doctor lo aceptó.
—Bien. Lo llevaré mañana, cuando vaya a revisar a Davin.
Pero Windy añadió una petición más:
—Doctor, una cosa más. Por favor, que me lo entregue su enfermera, no usted. Me da vergüenza que me lo dé usted directamente.
El doctor soltó una risita.
—Está bien, está bien. Mi enfermera te lo dará. Tranquila.
—Grac