Windy pasó el resto de la noche en la pequeña mesa de la cocina, con su viejo y lento portátil personal abierto frente a ella mientras sus dedos se movían sin descanso sobre el trackpad. La pantalla, que parpadeaba por la antigüedad, mostraba el boceto que no dejaba de corregir, pulir y perfeccionar basándose en cada palabra que Davin había pronunciado frente al escaparate del centro comercial unas horas antes.
Concentración del ornamento, no distribución. Narración visual que llevara la mirada