Después de que el doctor Lucky la atendiera con glucosa y otros cuidados, Windy empezó a volver en sí. Sus ojos se abrieron lentamente. Frente a ella, la enfermera la miraba con atención.
—Ya despertó, señorita. No se preocupe, está bien. Solo se desmayó por el azúcar baja —dijo con suavidad.
Windy intentó sentarse, ayudada por la enfermera. Todavía le dolía un poco la cabeza, pero estaba mucho mejor.
El doctor se acercó a revisarla. Le dio varias indicaciones y le recetó medicinas, dado su est