Esa mañana, Windy llegó al edificio de oficinas más temprano que de costumbre. El reloj apenas marcaba las siete y cuarto y el pasillo del piso donde estaba la división de diseño aún estaba vacío. Solo las luces automáticas se encendían a lo largo del corredor, parpadeando suavemente antes de iluminarse por completo cuando los sensores detectaban sus pasos.
Frente al ascensor del cuarto piso, una mujer de unos cuarenta años con un blazer gris y una falda lápiz negra ya esperaba. Su cabello reco