Dentro del bolso de Windy, entre el portátil, la cartera y el teléfono, guardaba una hoja de papel que había escrito y reescrito durante los últimos cuatro días.
La carta de dimisión.
Windy llegó a la sucursal y se dirigió directamente al despacho de Recursos Humanos. Diana Hartono, la gerente de RR. HH. que en su día había tramitado su nombramiento como jefa de la división de diseño, la recibió con una sonrisa profesional.
—Señorita Windy, buenos días. Me alegra verla de vuelta. En la oficina