Aquellas palabras llevaban un peso legal que lo cambiaba todo. Un CEO temporal podía ser destituido en cualquier momento por el fundador. Pero un CEO permanente con derecho de veto tenía un poder casi absoluto sobre la empresa.
—Y en cuanto a Nixon —Richard se dirigió a su hijo mayor—, según lo acordado, recibirás una sucursal de la empresa para que la dirijas de forma independiente. Eres libre de elegir. Una sucursal nacional o una sucursal en el extranjero.
Nixon oyó aquella sentencia con el