"¡No soy tu pareja!". Me limité a fulminarlo con la mirada, los estudiantes volvieron a jadear mientras el rey se limitaba a suspirar. Antes de que pudiera hacer nada, alzó la mano con tanta despreocupación que resultaba casi espeluznante y me dio una fuerte bofetada en la mejilla. Mi cabeza se giró hacia un lado por la fuerza y mi propia mano se acercó para cubrirla mientras mis ojos se abrían de par en par y lo miraba sorprendida.
"Pronto aprenderás, ¡ahora ven!". Me tendió la mano como si n