CAPITULO 54.

" No sabía que hacer, así que comenze a frotar su pequeña espalda y finalmente un llanto se escuchó, al día de hoy me preginto si en verdad nadie escuchó el hermoso llanto o era más el temor del impacable jefe. Sólo lloró pocos segundos antes de quedarse callado, yo ya estába exhausta, pero puje una vez más y de mi cuerpo salio lo que creo pensar era la bolsa admiotica, camine con las pocas fuerzas que aún quedaban en mi cuerpo y busqué unas tierras, al tomarlas sonreí al ver que eran las mimas
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