(...)
Mmm… qué bueno. Todo está en silencio, con las luces apagadas. Estoy muy cómoda y calentita en mi cama. Remuevo un poco mi cuerpo y lentamente abro mis ojos completamente. No tengo idea de lo que ha pasado, me duele mucho la cabeza. Mi desorientado cerebro busca entre sus recuerdos recientes. ¡Maldita sea! No recuerdo nada de nada.
—Hasta que por fin despertó la borracha de la casa —mis ojos se abren más, me levanto abruptamente al escuchar la voz de mi tía.
¡Ay, no!, ya me está empezando