Entrando al auto, el hombre que me ha salvado cierra la puerta, para luego sacar todo el aire que tenía contenido. Muerdo mi labio inferior para no llorar o gritar de coraje, me digo a mí misma que soy una guerrillera, no me dejaré de ninguna que quiera pisotearme.
Ah, todo esto me lo merezco porque me lo he buscado, ¿qué es lo que estoy haciendo aquí?
El hombre no tarda en entrar y tras ponerse el cinturón de seguridad me dice que no es por hablar, pero la señora ha notado que llevo mojado mis