Todo mi cuerpo se tensa, llevo ambas manos a mi bolso, apretándolo. Cierro mis ojos, permitiendo dejarme invadir totalmente por las sensaciones. Muerdo mi labio inferior y sin importar que el chófer sigue aquí, salen de mi boca, gemidos, tras gemidos.
—Buena niña —me anima al mismo tiempo que aumenta de nuevo la intensidad.
Sin exagerar, siento como se resbalan las lágrimas por mis mejillas, trataba de mantener mi compostura, pero entre más me retenía, más él aumentaba la velocidad. Siento que