La conversación con Marcos fue un poco incómoda, así que no tuve más oportunidad y me levanté de la silla, pero sin antes agarrar mi café que Marcos estaba invitando. Esta vez sí llegué hacia el estacionamiento. De un solo sorbo me termino el poco café que tenía y casi al frente de mi moto hay un cesto de basura, justo para botar el vaso de café. ¡Oh...! No hay moto, me he venido en taxi, soy tan estúpida, no hay moto, aquí no está mi moto. ¿En qué estoy pensando?
Corro a buscar un taxi, salien