La sorpresa atraviesa el rostro de Lovetta, y sus ojos se vuelven hacia el Genuino Alfa con incredulidad. Por un instante, se queda paralizada; la sola idea de que Miguel esté protegiendo a la humana le resulta tan absurda que le frunce el ceño, dudando incluso de su propia audición. Y más aún en esta situación, en la que la humana ha sido insolente, ofendiéndola delante de él.
— ¿Cómo? — susurra Lovetta, con la voz apenas audible, cargada de incredulidad y humillación.
Busca en los ojos de Mig