— ¿Adónde vas, bruja? — Lukan gruñe, frunciendo el ceño mientras observa a Melody alejarse del altar, tomando el libro de las manos de Mara, dándoles la espalda y caminando fuera del escudo que había creado para evitar que nada interrumpiera el ritual.
Melody se voltea lentamente, sus ojos llenos de un desprecio frío, mientras una sonrisa cínica se dibuja en sus labios delgados. Luego, gira de nuevo y sigue caminando con calma.
— ¡Oye! ¡Regresa aquí, maldita! ¡Termina el ritual! ¡Transfiere sus