Los dedos de Miguel se deslizan lentamente por los tirantes del camisón de Sasha. Sus ojos la observan con una intensidad que la hace estremecer. Cuando comienza a bajar los tirantes, Sasha siente un escalofrío recorrer su piel, mariposas revolotean en su estómago, pero no protesta. Al contrario, se siente cautiva por la mirada penetrante de Miguel y ansiosa porque él le quite esa prenda de una vez.
El camisón resbala por sus hombros y luego por sus brazos, exponiendo la piel delicada de Sasha.