Una tormenta oscurece el cielo, y el viento golpea las ventanas y puertas, abriéndolas con estruendos. Relámpagos iluminan el salón, creando sombras inquietantes en las paredes, mientras truenos retumban con fuerza.
De pie entre las puertas abiertas, Miguel fija sus ojos en Lovetta. Su expresión fría no revela sus pensamientos, pero todos los instintos de peligro de Lovetta se encienden. Él desvía la mirada hacia Sasha, desmayada en el suelo, con la nariz rota y sangre fluyendo por su frente,