Mi cara está tan roja que tuve que dejar mi cabello suelto porque por poco nos descubren, por más que intenta hacerme hablar no lo haría, ni crea que le perdonaré esto, tal vez para él fue asombroso o excitante, si lo fue para mí también pero ahora como me encuentro siento que no fue correcto, este pueblo es demasiado pequeño y apuesto que todos saben que soy la hija del jefe de la policía.
—En verdad no piensas hablarme eh.
Sigo caminando a grandes pasos pero el me toma de la mano deteniéndome