Castiel no habia exagerado en lo mas mínimo. Toda la corte estaba en la sala del trono, temblando y apartados del centro donde se encontraba el Alfa.
Selene no podia oler el miedo, no como lo hacían los lobos, pero sin lugar a dudas podia verlo reflejado en sus miradas intranquilas y sus semblantes encogidos. Sin lugar a dudas, ellos estaban aterrados.
—¡Busquenla debajo de cada maldita roca del reino, si es necesario!—rugio el alfa, de pie observando a la multitud con furia y desesperación ani