Capítulo 75.
Mientras el enfrentamiento de ambos machos ocurría, Clara se mantenía en segundo plano observando el fuego que se avivaba en los ojos de ellos.
Los observó salir, deseosos de probar su punto contra el otro, pero ella también tenía cosas en las que pensar.
Desde el otro lado de la cueva, Clara observó que Oleika aún estaba enferma.
Su cuerpo temblaba, su respiración se escuchaba agitada e intentaba agarrarse a cualquier cosa para apretarla por el dolor que la consumía.
“Pobrecita pelirroja, esta