Capítulo 118.
Días después, Malcolm y Oleika se mantenían observándose de forma cómplice, ni la lluvia que estaba arreciando los hacia concentrarse en otra cosa que no fueran ellos.
~ Sé que lo quieres pequeña, solo déjame comerte un poco más, créeme mi lengua estaría encantada de recorrerte completa~ le decía Malcolm por el enlace mental.
Esas frases hacían que la piel de Oleika se erizara por completo, y el ambiente comenzara a sentirse denso como si ella pudiera cambiar todo solo por el sonido de sus pal