C14- ¿ME ESTÁS PIDIENDO QUE LA GOLPEE?
Landon salió al pasillo y se apoyó en la pared un segundo, con la respiración dura, intentando ordenar algo que no quería admitir. Se pasó la mano por la nuca, apretando, estuvo a nada de volver, pero se obligó a moverse, así que bajó las escaleras sin detenerse, como si cada paso lo alejara de perder el control.
—No pierdas el norte —se recordó.
***
A la tarde del día siguiente, Kiara salió al balcón y vio la finca llena de movimiento, se recargó en la baranda y una corriente de memoria la cruzó: la forma en la que Landon la había tomado, su cuerpo firme contra el suyo, ese momento antes de que ella lo apartara.
Su estómago se agitó, su piel también al igual que su corazón. Así que lo bloqueó de inmediato, molesta consigo misma y miró hacia el jardín con una expresión fría.
Landon le había dicho que no bajara, que se quedara en la habitación como si fuera un defecto. Bien, ella no era un perro amaestrado y si desafió a su padre, ¿por qué no al