Balto inmediatamente tomó su mano para que ella no se parara de la cama, Mónica sonrió por aquel gesto, sin duda su reina ha cambiado muchísimo al hombre frío y cruel que era su rey antes. Ella cerró los ojos por unos segundos, todavía se siente muy cansada y el dolor en su cuerpo es tal y como en el primer día.
―¿Qué sucedió? ―Preguntó Balto con voz amable. ―¿Quién te hizo esto? Necesito saberlo para hacerlos pagar. ―Mónica lo miró por el único ojo que tiene abierto.
―Los cazadores. ―Susurró.