No tuvieron que hacer mucho para atraparme y mantenerme encerrada en la jaula que ahora mismo se volvió mi hogar, me entregué por propia voluntad sin demostrar mis habilidades de lucha o la capacidad que mi mente desarrolló para poder controlar a otros licántropos sin importar qué tan fuerte sea.
Apoyo mi cuerpo en esos barrotes que desde ahora deben volverse mis mejores amigos, porque una vez que sea liberada de esta jaula voy a hacer obligada a vivir el resto de los siglos de vida que me que