Dormir es una tortura doble, en primera porque James ha estado insistente con eso de follar y marcarnos mutuamente para que la conexión finalmente vuelve a la normalidad.
Gracias a la diosa mi periodo decidió ayudarme a crear la excusa perfecta e infalible que con tan solo mencionarla le produjo asco a James, mismo que se ha mantenido un tanto alejado en la cama y por tanto me ha dado cierto respiro.
La segunda tortura a la que estoy sometida cada noche es a causa de Ágata, la bruja no parece