Punto de vista del autor.
El sábado por la noche Selene estaba parada en su oficina cuando sonó su celular, tratando de ponerse al día con algo del trabajo que perdió durante la semana en medio de todo el drama de los medios. Al ver el nombre de Dante desplazándose por la pantalla, consideró ignorar la llamada, pero al final cedió y se lo llevó al oído.
—Hola, hermosa —la saludó.
—Dante, ¿qué pasa? —respondió con rigidez.
—Bueno, primero que nada, ¿estás libre?
—Estoy ocupada —le recordó.
—Lo s