La primera noche había transcurrido, Mónica aún se hallaba en cama tiritando de frío nunca llego a pensar como aquel frío eran como brazas de fuego que quemaban todo el cuerpo sin lugar donde esconderse o encontrar un mínimo de calor que le ayudara.
Muy temprano, alguien vino a verla y entrego comida por aquella abertura inferior de la puerta de metal, pensó vagamente que aquella sopa estaba caliente, pero cuando probó el primer bocado vomito todo de una vez, aquella comida no tenía buen sabor