Mundo de ficçãoIniciar sessãoHabía logrado tranquilizarme. Mis lágrimas se habían detenido. Ya no quedaba nada.
Veía el fuego consumir la madera en la chimenea y me preguntaba qué iba a pasar conmigo. Tenía que hablar con Tomas, una vez más y no perder el control, escuchar sus explicaciones y decidir si eso era suficiente para mí.
Pero la herida ya estaba hecha y sangraba.
Me levanté del sofá y mi cuerpo reclamó por las hora







