Capítulo 31

— Encontré tus bragas – sonrió Alonzo. – ¿Me las puedo quedar?

— Quedatelas – sonrió la morena. – Tengo que pasar por la ropa de Konstantin y Eyra.

— ¿Tienes llave de su casa? – la miró extraño.

— No preguntes el porque – lo miró – Solo tengo llave y todo lo que viste no sé lo digas a nadie. En sí no debías estar en ese lugar.

— Ni tú tampoco nena – le sonrió.

— Hablo enserio Alonzo – le lanzó una almohada y ambos rieron, Alonzo se acercó y tomó a Beth sentándola en su regazo – Es un secreto,
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