Eyra entraba a su departamento, estaba agotada física y emocionalmente. La muerte de Nacho le había calado más de lo que esperaba, era como si le clavaran un puñal en el corazón y lo retorciera cada tanto. Y si eso no era suficiente, ahora le estaban delegando más responsabilidades. Nacho confiaba en ella y por eso la tomó como esposa, ahora ella tomaría su manto en los Dixon y sería la mano derecha del hombre que ama.
No podía pedir más, aunque ha sido mucho que procesar, no sabe ni cómo reac