Lucian no supo la razón, pero retrocedió en dirección a la puerta. Pero después de dos pasos se detuvo y lo encaró.
-Esas son las cosas que haces para que me moleste contigo- frunció el ceño.
Aidan simplemente pestañeó de forma lenta.
-Claro, todos tienen que molestarse conmigo, aun si intento no causar problemas. Pero que gano, además de tu desprecio, que tu hermano casi me arranque el brazo solo porque no le gusto o le quite tiempo con su querido hermano- negó con la cabeza como si aquella di