-Aidan-
El nombre salió de los labios del lobo petrificado delante del cuerpo congelado en el suelo. Sus ojos estaban fijos en él y a pesar de que lo llamó mediante el lazo no volvió a tener respuesta. Su pecho comenzó a latir de pánico.
Chasqueó los dientes y se arrodilló. Sus dedos temblaron ligeramente cuando tocó con cuidado el hombro de él. No recibió respuesta. Más bien, su cuerpo era tan frío como el hielo que estaba a su alrededor.
-KIER- gritó y miró por encima del hombro como su beta