Un aullido llegó a él que se escuchaba lejos pero no tanto. Y era el de quien menos quería ver en ese momento. Que Dante hubiera llegado en esa situación era el peor escenario. De seguro no querría escuchar excusas de dónde estaba su hijo. Maldición.
Otro aullido le siguió y esta vez era el de Victore. Lo estaban buscando. Y Lucian supo que si seguía dilatando aquello sería peor y ahora lo que necesitaba era ayuda para encontrar a Aidan.
Aun cuando de seguro pelearía con Dante. Solo rezaba que