– Si tan inútil fuera... No me tuvieras aquí en contra de mi voluntad ¿No es así... Hada? Por cierto ¿Cómo te llamas? Es incómoda llamarte hada, dañas los lindos recuerdos de Tinker Bell que tengo.
Hablo con arrogancia y una sonrisa en los labios que demuestra que no le temo ni en lo más mínimo.
La muy maldita se acerca a mí y me toma fuertemente por el cuello, pero en vez de quejarme le sonrío.
¿– Vas a matarme? Adelante.
Le digo mirándola a esos ojos negros.
Élla me suelta, pero no se separa