¿– Todo va de acuerdo a lo planeado?
– Si madre, aunque temo que Lucina no sabe dónde escondió la daga.
– Élla nos llevará a la daga, sólo hay que tener paciencia y esperar.
Dice la mujer relajada mientras toma una copa de vino.
– Señora alguién a venido a verla.
Dice unos de sus sirvientes con la cabeza agachada.
– Ya era hora dile que pase.
Habla la mujer vestida de negro.
El hombre pasa mirando el lugar con algo de asco.
– Bienvenido querido, tengo una oferta maravillosa para tí.
Dice con un