CHIARA :
Cuándo termino mi desayuno me doy cuenta de algo un poco raro... Y es que Damián no despega los ojos de Layla, aunque trate de evitarlo.
– Layla cariño, necesito hablar algo en privado con Damián ¿Podrías dejarnos a solas?
– Claro que sí tía, nos vemos al rato.
Dice marchandose con una sonrisa.
Me acerco a Damián en modo chimes.
¿– Por qué miras tanto a la niña? Acaso ¿Es tu hija?
Damián me mira con el ceño fruncido.
¿– Estás loca? ¿Cómo puede ser mi hija?
Dice arrugado la frente.
Alzo