CAPÍTULO 11: LA FIESTA DEL VECINO
Savannah
—¡Arrgh! ¡Idiota! —protesto cerrando la puerta de un azote.
Me dejo caer en el borde de la cama y aunque intento apartar de mi cabeza su imagen, no lo consigo. Esa manera de hablarme… esa arrogancia… su estúpido rostro tan atractivo…
—¡Estúpido y mil veces estúpido! ¡Te odio! —grito.
Resoplo con frustración, le pongo seguro a la puerta aunque eso seguramente no evitará que entre. Me quito la ropa en el baño para poder ducharme con más tranquilidad.
Mie