German
Subo al segundo piso y abro la puerta y ya están todos los niños sentados en sus pupitres, al mírame que llegó, se levantan y educadamente saludan.
—Buenos días maestro —escuchó el unísono.
—Buenos días ¿Cómo se están portando? —les pregunto con una sonrisa.
—¡Bien maestro! —responden todos al unísono otra vez.
—Hoy practicaremos una pequeña partitura.
Dejo mi maletín encima de mi escritorio y me acerco a la pizarra, tomó el marcador y escribí la pequeña partitura que ellos deben c