Mundo ficciónIniciar sesiónBárbara.
Sábado, 1, mayo, 2038.
Miraba los árboles y el cielo desde el carro en movimiento, ya podía sentir la brisa salada de la playa, el ritmo de la música que transmitía la radio del carro me hacía sentir estar en una película por más tonto que sonaba.
Un roce en la pierna me hace dejar de ver el paisaje y mirar a Milán conduciendo, me sonríe y le sonrí







