Mundo ficciónIniciar sesiónBárbara.
El castaño se sienta frente a mí esperando respuestas que ya sabía pero quería que se las confirmara de cierta manera.
Miro la maldita hoja del divorcio y yo juraba que estaba divorciada, no podía creer que todavía estaba esposada a Milán.
Lo miro y suspiro.
— ¿Ahora no te quieres divorciar? — pregunto esperanzada y niega.
— Si eres tú, no me imp







