Mundo ficciónIniciar sesiónBárbara.
— Debes decirle — responde Richell a mi pregunta, suspiro y termino de tomar mi jugo de arándanos, observo la hora en el reloj del comedor y me despido de ella.
Ya en el carro, prendo el motor y arranco a la empresa mientras sigo pensando en todo.
Me detengo en un semáforo y mi teléfono suena.
— ¿Abuela? — pregunto al ver quién me llamaba.
— Hola, hija, estoy or







