¿Qué pasaría si todo fuera diferente? ¿Si hubieran tomado otro camino? Nunca lo sabrían, pero tampoco les importaba. Estaban juntos y eso era lo único que les importaba
Cristal:
—Damián, vamos ala mansión de Deimos —le dije dándole un beso en su mejilla
Ambos nos vestimos en silencio, nuestros cuerpos aún palpitaban con las secuelas de nuestro apasionado encuentro. Cuando salimos al aire fresco de la tarde, no pude evitar sentir una sensación de alivio invadiéndome. Con cada milla que pasaba de