Camila levantó la mirada y se encontró con los ojos de Alexander… que ya la estaba observando.
Sobre todo… porque la amaba.
Y ella sonrió.
Alexander puso los ojos en blanco y ella frunció el ceño.
¿Por qué estaba reaccionando así? ¿Acaso no había venido a verla?
—Vamos, Camila, vine a recogerte —dijo él, con una sonrisa astuta en los labios.
Ella sostenía un gran tazón de papas fritas mientras veía una película. Alexander sabía perfectamente que ella se estaba divirtiendo mientras él se d