—¿Eh? —Gabby lo miró, sorprendida por la pregunta.
—¿Alguien te lastimó? —insistió. Nunca la había visto así; siempre era divertida y despreocupada, pero últimamente se quedaba en ese lugar, pensativa.
Gabby puso los ojos en blanco.
—No, nadie me lastimó.
Desvió la mirada hacia los niños que jugaban cerca.
—Sabes que te conozco muy bien —añadió Blake con suavidad.
Gabby sabía que tenía razón. Blake era el único hombre que realmente la entendía. Y también sabía que había notado su cambio.