Habían venido para disculparse con ella y con sus padres. No querían mantener a sus futuros consuegros en la oscuridad.
Sin embargo, escuchar aquellas palabras hizo que Camila se enfadara un poco. Miró a Bailey y respondió con voz fría:
—Dejemos algo claro… Yo no lo amo y no tendré nada que ver con ese idiota.
Todos la miraron sorprendidos y consternados. Trevor observó a su hija.
—Camila —la reprendió en tono severo.
Pero Camila era terca y no estaba dispuesta a dejarse obligar por n