Cuando me desperté aún era muy temprano, apenas estaba saliendo el crepúsculo, suspiré y me amarre el cabello en un cola busque en la mesa de noche el diario que me había dado Franchesca unos días antes.
Lo abrí y comencé a leer
“Lunes: llevo ya tres días viendo a Alfredo en la cafetería, cada vez que lo veo siento algo extraño es como si lo conociera de hace mucho tiempo atrás, cundo me acercó a él siento que no soy yo siento que mi cuerpo es guiado por alguien más suena loco pero es lo que si