Moneda de cambio.
Narrador.
—No vengas a hacerte la dolida que sabes bien que te he dado todo, incluso a ese mocoso que ni siquiera es mi hijo, lo adoptamos pudiendo tener hijos propios, pero tú te encaprichaste con darle un hogar a ese huérfano y luego me pusiste obstáculos con la excusa tonta debemos esperar que Luisito sea más grandecito — él imitó la voz de Loreley — a veces pienso que todo fue una estrategia tuya para no dañar tu cuerpo de modelito.
—Yo nunca te pedí nada, tú fuiste quien, para engatusarme y